Sí, se pueden superar los sabotajes

El autosabotaje es está definido como una discrepancia entre nuestra mente consciente y nuestra mente subconsciente o más concretamente en relación a la acción que desea llevar a cabo el consciente y la que permite el subconsciente.

Freud lo llamaba «beneficio secundario», es decir, beneficios interpersonales y/o sociales que se obtienen de forma indirecta gracias a una acción NO funcional.

El conflicto psicológico describe una situación o relación en la que el resultado, conscientemente deseado, genera más estrés que mantener la situación sin cambios (deseado por el subconsciente).

El consciente gana al subconsciente a base de energía y atención. Cuando éstas disminuyen, el hábito retorna. La sensación de fracaso conlleva una pérdida de autoestima, sensación de falta de voluntad y a la NO aceptación o negación de uno mismo.

Un bloqueo en el flujo de energía/información de nuestro sistema es el que mantiene el conflicto a nivel neurológico e impide encontrar una solución diferente.

Siempre existe un patrón de comportamiento aprendido y debemos aprender a conocer el nuestro.

Los programas de autosabotaje están asociados a mecanismos de adaptación y de supervivencia, nos resultaron muy útiles en su momento y sólo se podrán cambiar cuando su razón de ser pueda resolverse con otro comportamiento todavía más eficaz.

¿CUÁLES SON LAS CAUSAS?

Su causa principal está en nuestra infancia y en la relación que tuvimos con nuestras familias; en las experiencias de vida en las que no tuvimos recursos para afrontar de forma saludable. Se volvieron experiencias de dolor y sufrimiento, especialmente las relacionadas con nuestra identidad, valor y autoimagen. La imagen propia es la que me hará percibir el mundo y quién soy yo en ese mundo, por lo tanto, marcará cómo me relacionaré. El miedo surge cuando no disponemos de recursos para que nos quieran y acepten tal y como somos.

Cuando intentamos cualquier cosa nos acosan las dudas, excusas y el propio miedo para no conseguir lo que queremos o la culpa por alcanzarlo aparece en nuestro inconsciente, hemos aprendido a anticiparnos para prevenir unas consecuencias fatales. Son nuestros esquemas mentales, con los que nos identificamos e interpretamos la realidad, los que nos dirán hasta dónde podremos vivir en esa realidad.

COMO NOS AFECTAN LOS SABOTAJES

  • Perdemos el contacto con lo que pensamos y/o sentimos. Ignoramos lo que queremos o deseamos.
  • Renunciamos o sacrificamos cualquier cosa para conseguir migajas, aún a costa de nuestra propia salud.
  • Somos el juez y el verdugo más cruel. Somos nuestro peor enemigo.
  • Tiramos la toalla, incluso antes de empezar la partida.
  • Dudas: procastinación, excusas, indecisión, vergüenza, culpa, justificación, etc.
  • Nos comparamos continuamente, perdiendo siempre.

ÁMBITOS DE LOS AUTOSABOTAJES

  • Hacer deporte. Comer sano. Estudiar.
  • Relaciones sociales, profesionales, de familia, de pareja, con uno mismo.
  • Cuidar mi aspecto físico.
  • Expresar mi opinión delante de otros o hablar en público.
  • Hasta en la cola del supermercado.
  • Conseguir el éxito: adelgazar para sentirme mejor, tener hijos, ganar dinero, ser fiel a uno mismo siempre, escoger una buena pareja o dejar a la actual, reconocimiento social, sentir que debo hacerlo que me pide mi padre.

Nos olvidamos de que las metas parciales sirven para conseguir los objetivos con mayúsculas. Nos frenamos y vetamos. Nos protegemos del fracaso inminente, pero también nos protegemos del éxito.

«No puedo», «no es para mí», «no me lo merezco», «no me hace falta, no lo quiero», «pero, dónde vas tú así…», «harás el ridículo», «te abandonarán como siempre…», «debes hacerlo mejor», etc.

CÓMO SUPERAR MI AUTOSABOTAJE

Escucha con atención tus diálogos internos, observa cómo son tus ideas de la realidad en el mundo y a qué o quién traicionas si cambias tu comportamiento en la situación.

Identifica qué te dicen tu enemigo, tu juez y tu verdugo para protegerte de los cambios.

Algunos estímulos presentes nos hacen revivir situaciones del pasado en las que fracasamos o nos sentimos fatal. La ansiedad, el malestar, etc., son nuestras alarmas, nos sirven para prevenirnos de un peligro y así, evitarnos más sufrimiento. Nos están protegiendo y son de agradecer.

  • Escucha activa. Debemos estar atentos a las sensaciones corporales que nos hablan de si algo nos gusta o no, de si en una relación nos sentimos cómodos o por el contrario, la incomodidad y la inquietud nos invaden.
  • Identificación. Esa sensación corporal desagradable ¿podemos asociarla a la situación?, y si es así, podemos investigar en nuestro interior, si eso nos pasa en otras facetas de nuestra vida.
  • Relación presente, pasado y futuro. Si la sensación la estamos sintiendo ahora, ¿la he sentido antes?, ¿en qué ámbitos? Y si seguimos sintiéndonos así, ¿cómo afectará a nuestra vida futura?
  • Podemos establecer objetivos finales, con metas parciales y dividirlo en etapas alcanzables.
  • Podemos probar otros comportamientos diferentes, total… ¿qué perdemos?
  • Copia sin parar, la rueda hace mucho tiempo que se inventó y ni siquiera sabemos quién lo hizo. Si quiero crear un vehículo diferente, no hace falta que invente otro tipo de rueda. Es más simple que todo eso.

Cuando llegamos a este mundo no nos dieron un manual de instrucciones y nuestra propia mente nos resulta un misterio. Podemos aprender a conocernos de la mano de alguien profesional, que nos ayude a mirarnos en un entorno apropiado y seguro. Pudiendo observar sin dolor las cuestiones que nos trajeron a este momento y que nos ayude a liberar esos bloqueos en el cuerpo que hacen que nos quedemos anclados en el tiempo. Avanzando, paso a paso, hacia donde realmente elegiríamos desde nuestra libertad, es decir, darnos el permiso para tener un acto de amor y confianza hacia nosotros mismos.

Recordatorio: Los programas de autosabotaje están asociados a mecanismos de adaptación y de supervivencia, nos resultaron muy útiles en su momento y sólo se podrán cambiar cuando su razón de ser pueda resolverse con otro comportamiento todavía más eficaz.

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